La llamada

El pasado lunes 30 de marzo comenzó como un lunes más, o eso pensaba yo. Pero todo cambió cuando sonó mi teléfono y, al otro lado de la línea, escuché la voz de María José Manso Martín, directora de IsLABentura Canarias, que me llamaba para comunicarme una maravillosa noticia: mi proyecto de largometraje formaba parte de los 16 proyectos seleccionados para el laboratorio.

Al colgar la llamada, con la alegría y la emoción aun recorriendo mi cuerpo, llamé rápidamente a mi pareja, a mis padres y a mis amigos para compartir con ellos el regalo tan bonito que me había brindado aquel lunes, que se había convertido, casi como por arte de magia, en un día inolvidable.

Y, como guinda de aquel día tan especial, recibí desde Italia el mensaje de felicitación de quienes que iban a convertirse en mis futuros tutores, Gianmarco Serra e Isabel Herguera. Esa misma tarde tuve la oportunidad de mantener con ellos una cercana y cálida videollamada, que hizo aún más mágico aquel lunes que, en un principio, se había presentado como un lunes cualquiera.

El encuentro, otro lunes especial

El lunes 20 de abril por la tarde cogí mi coche y me dirigí a La Laguna, concretamente a nuestro punto de encuentro: el Hotel Laguna Nivaria, donde iba a conocer por primera vez a mis compañeros y compañeras de viaje en esta nueva aventura que estaba a punto de comenzar.

Dieciséis historias, dieciséis guionistas o, como nos bautizaron, dieciséis protaguionistas. Un nombre que me parece precioso y que define muy bien lo que somos: un grupo de soñadores que escribimos y vivimos nuestro propio proceso creativo en primera persona y que lo compartimos con el resto de nuestros compañeros. Esa es la esencia de IsLABentura Canarias.

Y aquí los protaguionistas: Antonio Rojano, Cristina Naranjo, Pedro Ayose, Marta Ambel, Ben Manzanera, Emmanuelle Kesch, Isaí Escalada Galiano, Juan Pedro Vera, Pablo Borges, Laura Reviejo, Sofía Martín Jiménez, Juanjo Durán Campillejo, Nerea Guitart, Jorge Laguna, Raquel Herrera y un servidor.

Aquella tarde también hubo otro encuentro especial: el de los tutores y tutoras que nos iban a acompañar y asesorar en este viaje que estaba comenzando.

Y allí pude conocer por fin a uno de mis tutores, Gianmarco Serra, quien visitaba Tenerife por primera vez, la isla en la que nací y en la que decidí que se desarrollara mi historia. Después de haber hablado previamente en varias ocasiones por videollamada con él e Isabel Herguera, por fin pude darle un primer abrazo y empezar a intercambiar ideas e impresiones sobre el largometraje en el que me sumergiré durante el transcurso de este precioso laboratorio de escritura.

Más tarde, todos juntos: protaguionistas, tutores y tutoras y organizadores del laboratorio, pudimos disfrutar de una maravillosa cena que nos sirvió para, poco a poco, empezar a conocernos y crear vínculos entre nosotros. La familia IsLABentura Canarias ya estaba reunida.

El viaje, día 1

Todos los protaguionistas viajaron de martes a viernes de esa semana, a las islas en donde se desarrollarían sus futuras historias. Para varios de ellos, tanto compañeros como tutores, iba a ser la primera vez que visitaban la isla elegida. Sin duda, sería una aventura digna de vivir y contar. En mi caso, la isla elegida era mi casa: Tenerife.

Cada historia que escribo siempre lleva una parte de mí o de mi entorno, pero este proyecto, a nivel personal, es especialmente significativo. La trama transcurre íntegramente en el pueblo que me vio crecer: La Villa de La Orotava. Un lugar impregnado de historia, tradiciones y costumbres que, con su ubicación privilegiada en pleno valle verde, bajo la imponente mirada del padre Teide, sus calles inclinadas y adoquinadas y sus majestuosas casonas señoriales, se convierte en sí mismo en un personaje con una enorme fuerza visual.

Por esa razón, le propuse a mi tutor, Gianmarco, pasear durante varios días por mi pueblo para que no solo lo conociera de primera mano, sino, lo que es aún más importante, absorbiera toda la energía tan particular que tiene esta villa tan antigua, empapándose de la singular idiosincrasia de sus gentes y, en especial, del espíritu de Canarias.

Me atrae la idea de poder plasmar en imágenes en movimiento, la realidad social de mi pueblo a finales del siglo XIX: un lugar de contrastes, donde lo rural convivía con lo burgués. Era costumbre ver en sus calles empedradas los carruajes de las familias pudientes junto con los arrieros que tiraban de sus mulas, cargadas de sacos y leña. Además, me parece muy interesante mostrar todo esto desde el punto de vista de nuestros protagonistas, que provienen de la gran urbe madrileña.

En nuestra primera visita nos acompañó Lorena Martín del ICDC (Instituto Canario de Desarrollo Cultural). Antes de comenzar a recorrer mi pueblo, les propuse comer en uno de mis lugares favoritos: el Bar Los Castillos, localizado en la calle Cólogan, vía principal de acceso que atraviesa el casco antiguo de La Orotava, donde empezamos a ver algunas de las casas señoriales de la villa, como la casa Cólogan, del siglo XVII.

Mi propuesta de almorzar en el Bar Los Castillos no solo se debió a mi interés en que Gianmarco pudiera disfrutar de platos típicos de la cocina canaria, sino también a la oportunidad de conocer a la familia local que lo regenta, de disfrutar de comida casera y de descubrir, en primera persona, la hospitalidad y cercanía que nos definen a los canarios.

Tras el almuerzo, nos recibió Luis Perera González, concejal delegado de Medio Ambiente, Sostenibilidad y Lucha contra el Cambio Climático, Parque Móvil y Cementerio Parcial, quien nos invitó a visitar su propia casa en la calle Cólogan.

Allí no solo pude mostrarle a Gianmarco el interior de las casas canarias con sus particulares y preciosos patios interiores, sino además también descubrir la casa – museo y estudio, del pintor villero Luis Perera, padre del propio concejal, quien además nos contó que su abuelo fue el pintor y escultor Antonio Otazzo, nacido en La Orotava en 1929 y del que nos relató su historia y nos mostró parte de su obra artística.

Me pareció muy interesante compartir esta visita con mi tutor para que conociera de primera mano a artistas de la villa, ya que mi proyecto se trata de un largometraje animado. Para mí era importante que esta experiencia no fuera solo turística o anecdótica, sino que enriqueciera el proceso creativo de mi película al conectar a mi tutor con el patrimonio artístico real del lugar.

Luego continuamos subiendo la calle Cólogan para detenernos un momento frente a la Iglesia de Concepción, del siglo XVI, no solo para poder disfrutar de tal emblemático edificio, cuyo elemento más característico es su cúpula, inspirada en la de la Catedral de Florencia, en Italia, sino para explicarle a Gianmarco que es una de las localizaciones importantes que aparecerá en la película.

Tras esta visita, continuamos subiendo por la calle Tomás Pérez para adentrarnos en la Biblioteca Municipal de La Orotava, no solo por la belleza e importancia del antiguo inmueble, sino para compartir con mi tutor mi lugar favorito para escribir. Recorrimos su interior y lo llevé hasta el espacio en donde me gusta sentarme con mi portátil y dar rienda suelta a mi imaginación. Esta biblioteca es un espacio muy especial para mí y, sin duda, es fuente de inspiración, concentración y motivación.

Gianmarco propuso aprovechar la visita para buscar y sumergirnos por un momento en diferentes libros de arte canario y así encontrar referencias e inspiración.

Más tarde, se nos unió a la visita Sergio Martín Díaz, concejal delegado de Modernización, Administración Electrónica y Nuevas Tecnologías, Biblioteca, Museos y Archivo Parcial, quien nos acompañó al “Centro de Arte Efímero de Las Alfombras de La Orotava”, situado en la calle San Francisco, junto a la emblemática Casa de los Balcones.

Este espacio está dedicado al arte efímero de las alfombras del Corpus Christi, una de las principales señas de identidad de La Orotava, y que tenía especial interés que conociera Gianmarco. El museo recoge más de 160 años de tradición a través de bocetos, documentos históricos, moldes y herramientas de diseño que muestran la evolución de esta práctica única.

Además, el inmueble donde se encuentra el museo es uno de los que tengo como referencia e inspiración para la casa de la historia, y tenía especial ilusión en recorrerla completamente con Gianmarco.

Al acabar la visita, nos desplazamos al Ayuntamiento recorriendo una de mis vías favoritas, la calle Carrera del Escultor Estévez. Esta calle cruza gran parte del casco antiguo, donde pudimos disfrutar de un precioso conjunto de casas señoriales.

En el Ayuntamiento nos recibió de una manera muy cercana y atenta Francisco E. Linares García, alcalde de la Villa de La Orotava. Allí, además de disfrutar del emblemático y majestuoso edificio, así como de las obras de arte que decoran sus pasillos, aproveché para presentarle los detalles de la historia que pretendo desarrollar como un largometraje animado, la cual transcurre íntegramente en el municipio a finales del siglo XIX. Por su parte, Gianmarco le expuso en qué consiste el Laboratorio IsLABentura Canarias, destacando su repercusión para la industria audiovisual canaria y cómo llevará a cabo la tutorización de mi proyecto.

Me fascina enormemente la posibilidad de poder contar una historia de ficción en un enclave real, y aún más especial, en un pueblo cuyo centro histórico se mantiene prácticamente intacto en pleno siglo XXI. Esto me brinda la posibilidad de poder investigar y profundizar en la historia de mi pueblo, recorriendo in situ todos aquellos enclaves en donde transcurre el argumento de mi historia.

De regreso a La Laguna, nos reunimos en el Hotel Laguna Nivaria con mi amigo, el ilustrador Carlos Miranda, uno de los profesionales canarios con los que quiero contar para el desarrollo visual del proyecto. Aprovechamos la velada para intercambiar impresiones, ideas y referencias relacionadas con el mundo de la animación y la ilustración. También hablamos sobre el argumento de mi proyecto, compartiendo escenas, propuestas y posibles enfoques para su desarrollo visual, con el objetivo de seguir enriqueciéndolo y hacerlo crecer.

El viaje, día 2

Al día siguiente me volví a encontrar con Gianmarco en La Orotava para continuar nuestro recorrido por el casco antiguo. En esta ocasión, seguimos ascendiendo a partir de la Casa de los Balcones para pasear por la Villa de Arriba. En el camino también pasamos por el Cementerio Municipal, construido en el siglo XIX, otro enclave que aparece en la narración.

Subiendo por la calle San Francisco nos detuvimos un momento para observar La Plaza de San Francisco y lo queda del antiguo convento de San Lorenzo.

Siguiendo nuestro trayecto, continuamos subiendo por la calle Dr. Domingo González García, en donde quise lleva a Gianmarco a otro de los espacios importantes para la villa y que aparece en la historia: el lavadero de San Francisco. Este rincón, que data del siglo XVI, posee un encanto especial que encaja a la perfección con el ambiente que quiero plasmar en el largometraje.

Me gustaría narrar escenas en las que no solo pueda mostrar la belleza de los diferentes rincones de la villa, sino también acercar al espectador a algunos de los oficios humildes de la época, como el de las caladoras que trabajaban en los umbrales de las casas, las aguadoras que portaban sobre sus cabezas cántaros de barro llenos de agua procedente de las fuentes, o el de las mujeres que acudían a los lavaderos, donde aprovechaban para hacer vida social y compartir las novedades del día.

La siguiente parada la hicimos en el molino de gofio situado justo encima de los lavaderos. Allí pude mostrarle a Gianmarco el gofio, uno de los alimentos más representativos de Canarias y base de la alimentación de los isleños desde tiempos prehispánicos hasta bien entrado el siglo XX.

La persona encargada del molino nos enseñó su funcionamiento y también nos explicó cómo se molía el grano y cómo se elaboraba el gofio. Gianmarco no pudo evitar comprar una bolsa para llevársela como recuerdo a Italia y compartirla con Isabel Herguera.

Más tarde regresamos al centro del casco antiguo para visitar los Jardines Victoria y su Mausoleo Masónico. Hasta comienzos del siglo XX, estos jardines formaban parte de la mansión del Marquesado de la Quinta Roja.

A continuación, nos acercarnos al Liceo de Taoro, donde en la presidenta de la sociedad, María del Carmen Leyes Trujillo, nos realizó una visita guiada por el interior de la emblemática casa.

Al acabar la visita, nos acercamos a Plaza de la Constitución para tomar un café en el antiguo quiosco. Allí, Gianmarco me animó a que le hiciera un pitch del proyecto y, además, un resumen del argumento de la historia. Disfrutamos de una tarde muy agradable y creativa en donde pasamos horas hablando de la película.

Este trabajo con el tutor es fundamental, ya que no solo entablas una conversación en la que uno se ve obligado a explicar y justificar determinadas cuestiones del argumento, sino que además crea un vínculo de confianza que hace que el proyecto crezca.

IsLABentura Canarias supone para mí, no solo un viaje creativo, sino también una oportunidad fantástica para dar forma y hacer realidad el guion literario que marcaría mi opera prima como director: un proyecto profundamente personal, nacido de mis raíces y de la necesidad de explorar, a través de la luz y la sombra, los límites del amor, la moral y la condición humana.

El viaje, día 3

Tras haber pasado dos días inmersos en la Villa de La Orotava, el tercer día quedamos en el Hotel Laguna Nivaria, donde estuvimos charlando largo y tendido. Gianmarco compartió conmigo un montón de referencias de animación de diferentes culturas que podían servirme como fuente de inspiración y como mecanismos para activar la creatividad.

Lo interesante de poder trabajar con un tutor, es el punto de vista profesional que comparte con uno, no solo aportando ideas o sugerencias, sino sirviendo de diálogo íntimo y personal para reafirmar o reforzar determinadas cuestiones del argumento.

La profesión de la escritura es muy solitaria y tener la oportunidad de participar en un laboratorio de escritura como este es todo un regalo.

Gianmarco regresó al día siguiente a Italia, pero no sin antes compartir conmigo un último detalle: había comprado dos libros sobre Canarias que nos servirían como documentación y referencia. Tuvo el precioso gesto de regalármelos y dedicármelos, además obsequiarme con un producto de su tierra que tuve el placer de compartir con mi familia.

Se marcha un tutor, un amigo, al que espero poder volver a ver pronto. Por el momento, nuestros siguientes encuentros serán de manera online, junto con Isabel Herguera.

Gianmarco, muchísimas gracias por tu maravillosa energía, atención, dedicación y compromiso. Tu amigo canario, Fran Casanova.