
15 de diciembre de 2023, Madrid
Las historias siempre comienzan antes de lo que parece. Así, en un cuaderno a estrenar escribo las primeras líneas de lo que sería esta historia, un relato que se remonta muchos años atrás, pero quién quiere sentarse a contar cuántos.
Una tragedia en la Macaronesia.
Ella ha hecho todo lo posible para no volver.
Desconfiada, siempre en guardia, como si estuviera esperando el golpe –como yo-.
Ya no hay refugio posible.
Las frases se amontonan, algunas con más o menos sentido pero ahí estaba, el germen, los mimbres de la historia… El principio del todo, mi pequeño Big Bang personal. La explosión de estrellas y la creación de un nuevo universo a explorar: De la película que será o no será, de lo que fue, de lo que pudo haber sido, de lo que será. Todo se confunde entre dudas, preguntas, sabotajes.

28 de marzo de 2025, Gran Canaria
Era viernes, temprano pero no mucho, serían en torno a las nueve y media de la mañana. Aquel día se publicaban los guionistas seleccionados en Islabentura 2025. Vi el número de teléfono desconocido y en el breve instante que tardé en responder se agolparon un montón de pensamientos, de ideas pisándose por predominar: es solo spam, es de Islabentura, no te hagas ilusiones todavía, aclárate la voz, intenta parecer formal, que no se te note la desesperación, no va a ser lo que crees… Un batiburrillo de voces que no se callaron hasta oír la de María José Manso, la directora del programa. Es una vergüenza profesional ser guionista y decir que te has quedado sin palabras, pero es la realidad. No recuerdo exactamente cómo me lo dijo, solo las emociones que me atravesaban, alegría, nerviosismo, ansiedad, y miedo, muchísimo miedo. Miedo a dejarse ver, a exponerse, a descubrirse como una impostora, a poner a prueba la historia, a dejar entrar a los demás. Pero, a eso habíamos venido, ¿verdad?
21 de abril de 2025, Fuerteventura

Hemos aterrizado en el aeropuerto de Fuerteventura. Somos extraños deseando impresionarse, historias que se abren hueco para no estorbarse, para encontrarse con la punta de los dedos y acabar quizás fundiéndose en un abrazo.
Los inicios son torpes -como cualquier enamoramiento – ¿Quién eres tú? ¿Cuál es tu historia? ¿De dónde vienes? Recuerdo ese rostro en blanco y negro, ahora nos vemos en tecnicolor. Nadie quiere destacar demasiado, tampoco pasar desapercibido. Qué complicada la vida adulta. Poco a poco nos vamos reconociendo los unos en los otros, viendo nuestras costuras, nuestros miedos, las inseguridades. En un paseo desde el restaurante al hotel o tomando un café descafeinado a las doce de la noche, pidiendo permiso para sentarte en una silla vacía en el desayuno.
Llega el momento de despedirse, ha sido breve, apenas nos conocemos pero ya nos encontraremos a la vuelta. De momento cada uno se va a su isla, a localizar, a conocerla, a hacerla suya.
22 de abril de 2025, La Palma
Viajo acompañada de Teresa Bellón -la tutora con la que tengo el privilegio de contar- y de Javier, un compañero guionista que también ha elegido la isla de La Palma. Poco a poco vamos perdiendo la vergüenza y a veces también las formas. De pronto los miedos parecen algo absurdo, algo ridículo. Porque ellos lo hacen fácil. Durante nuestro viaje caminamos bajo tierra y sobre las nubes, en cuevas y a unos metros de la boca de un volcán de la que todavía se ve salir humo de vez en cuando. La experiencia nos atravesó a los tres, nos hizo empequeñecer ante los portentos de la naturaleza, pero también hizo que nuestras historias crecieran. Un personaje, un guiño, una frase ocurrente, la luz sobre la casa rosada. Todo parece estar colocado ahí esperando unos ojos que lo miren, unas manos que lo escriban.

25 de abril de 2025, Fuerteventura (otra vez)
Ya estamos de vuelta, hemos traído lo recogido en nuestras aventuras por las islas y muchas ganas de ponerlo todo en común. En las cenas se cruzan las conversaciones, hay risas, hay baile, hay muchas ganas de compartir y de compartirse. Ya no hay miedo a hablar de las historias, a proponer ideas, a dejarse llevar sin sentirse juzgados.
El broche de oro lo ponen las visitas de Joseph Gatell y Javier Olivares, dispuestos a compartir con generosidad sus conocimientos. Cosas que deberemos aprender antes de dejar que nuestras historias vuelen. Poco a poco todo parece más fácil, va cogiendo color, tono, incluso una banda sonora.
Finalmente llega el momento de despedirse, de utilizar lo aprendido. Cada uno regresa a su casa, en la península o en Canarias. Pero todos llevando un cachito de los demás, con un poco más de coraje en la maleta.
Ahora toca ponerse manos a la obra, convertir un tratamiento en un guión, desmenuzar los actos, apuntalar la estructura, darle capas a los personajes, subtexto a los diálogos, ponerlos a prueba en las tutorías. Aún tardaremos un par de meses en reencontrarnos, pero la aventura continúa, desde el mismo lugar en el que siempre escribimos pero con una mirada que inevitablemente ha cambiado.
PD: me he dejado muchísimas cosas por contar (una escapada al karaoke, una copiloto terrible y maravillosa, un pitch un poco catastrófico, una compañera ‘barraser’, una conversación en el hall con agua de pepino, una íntima conversación sobre infancias complicadas), pero no siempre hace falta decirlo todo… ¿verdad?

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